WHERE I HAVE BEEN

Tuesday, 29 December 2009

BACK TO NORMAL - ARGENTINA


El día llegó: no mas hostels, ni mochilas, ni trekings, ni intentar hablar idiomas raros...ya estoy en Tucumán con mi familia. Salí de Polinesia y atravesamos el pacífico donde hicimos una escala en Isla de Pascua para seguir a Santiago y finalmente San Pedro de Atacama, en el norte de Chile.

Aún no estaba en Argentina pero ya me sentía como en casa y estaba feliz de estar en Sudamérica, poder hablar castellano –aunque en el hotel era el único latinoamericano- y que falte tan poco para llegar a Tucumán.

San Pedro de Atacama es mágico, el sitio mas seco de la tierra y el mítico Valle de la Luna es lo mas cercano a sentirse Amstrong. Sólo estuve un par de días, luego pasé hacia Argentina en bus por los impresionantes paisajes de los Andes a través del paso de Jama en plena Puna argentina.

A medida que el colectivo se acercaba a Tucumán y el recorrido me lleva por lugares ya conocidos empieza a caerme la ficha de que finalmente ya estoy aquí: he llegado a mi casa sano y salvo con el recorrido mas extraño que haya hecho nunca.

Seis meses de viaje se me vienen encima de una vez. Suena tonto pero es la primera vez que llego a Argentina desde el Pacífico y sobre todo después de recorrer selvas, montañas que me dejaron con la boca abierta, playas impresionantes, comidas extrañas y sobre todo gentes tan distintas. Tantas vivencias que me cuesta no ser aburrido.


Ahora toca disfrutar de la familia y amigos, que tantas veces pensé en ellos en estos 6 meses.

Hasta el año que viene! Espero que tengan un feliz arranque de año!




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el pacífico...inmenso, sólo ves agua durante todo el viaje. si algo le pasa al avión no te queda otra que "darte un chapuzón"


arribo a rapa nui (isla de pascua), ví sólo el aeropuerto pero igual tuve la sensación de estar en el lugar mas remoto del mundo. no hay tierra en 4.000 km a la redonda


foto con un maoi del aeropuerto


me gusta esta foto, es la misma que me saqué en jordania con un taxista kuwaití, 6 meses atrás cuando arrancaba el viaje. aquí llegando a san pedro de atacama en chile después de casi 25 horas de vuelos, colectivos y taxi. empecé con un desierto -petra- y termino con otro desierto casi idéntico


san pedro con los andes al fondo. no soy muy fan de los lugares secos, pero este lugar tiene magia


hostel en medio del desierto, es dificil transmitirles la buena onda de este lugar


mi mochila (la del medio) la veo mínima comparada con la unos turistas suizos (izquierda) que no se explicaban que llevo 6 meses en ruta con sólo 8kg de equipaje. para los tucumanos: nótese la bolsa de tienda san juan, la vi y ya me sentía en tucumán.


"microcentro" de san pedro


iglesia con techos de adobe


paisaje lunar





esperando el colectivo que me lleva a argentina


frontera chile-argentina. como decía sumo "yo quiero a mi bandera..." se me dibujó una sonrisa ver la celeste y blanca en medio de los andes


puesto fronterizo en pleno andes, entrando a argentina


finalmente en casa


llegué a tiempo para el cumpleaños de mi padre


toda la familia reunida


con mis hermanos...y entrándole a la torta


sobrinas sumergidas. mi cámara sumergible un éxito


abuela y nietas





viejos del colegio


con los del club en el cumpleaños de juan pablo


cirujanos operando, en la mesa de operación un lechón a la parrilla


en los paises árabes se come con las manos...aquí también. grande choper!!


loquito y garza


casamiento muy divertido. tiraron una serpentina (confetis) que picaba desesperadamente


qué cara!! y bue... no vine a tucumán a beber agua


con los de la facultad


mi hermana maria y bautista


mi hermano (el que está detrás del lechón)


no sólo te alimenta, también te divierte


otro hermano


otro hermano con su hija catalina recién nacida





nochebuena


mis padres


lucía: sobrina number 1


lindo día de campo: bautismo de catalina


sobrino en el campo







Monday, 14 December 2009

LA ISLA DE LA FANTASIA- MO’OREA, POLINESIA FRANCESA



Por primera vez en este viaje y en mi vida he cruzado la línea internacional de cambio de día, que está a medio camino entre Auckland y Pape’ete en la inmensidad del Pacífico. Esta línea es la opuesta al meridiano de Greenwich y hace que salga de Nueva Zelanda el miércoles 9 al mediodia y luego de 5 horas llegue a Tahiti a las 8 de la tarde del martes 8. Le he ganado un día al año.


La verdad que estoy contento de estar aquí. Cada vez que se me iba terminando el tiempo en algún país el mismo sentimiento: un poco bajón por dejarlo y tener que empezar de nuevo (códigos, moneda, lengua, gente). Al llegar al próximo destino lo nuevo ya me hace olvidar y me pone las pilas. Me ocurrió en cada país que llegué.

Los países desarrollados donde he estado últimamente son ordenados, limpios, predecibles y todo funciona...pero hay algo que más conozco y menos me acostumbro y es su capitalismo extremo y el concepto de sociedad “business/money oriented”. Nadie da una puntada sin hilo y todo lo que pueda resultar interesante lo transforman en un negocio (casi siempre muy bien montado, eso si) y la vida gira alrededor de eso. Esto hace que sean simpáticos siempre y cuando cuadres con este sistema...o sea gastar. Si notan que no vas a dejar un peso se les borra asombrosamente la sonrisa y te despachan “amablemente” sin perder un segundo. Poca gente da una concesión gratuita. Apenas llegas a un país mas latino y con pinceladas aborígenes te hace ver que aún existe gente que regala un saludo y una sonrisa sin esperar nada a cambio.

La llegada a Tahití es tan especial. Apenas ponés el pié fuera del avión unos músicos polinesios con ukeleles tocan música tradicional mientras unas lugareñas te colocan un collar de flores. Los gringos miran desconcertados “si no hay que pagar por esto ¿dónde está el timo?”. La aduana es la mas relajada que he pasado, parece el living de casa y los oficiales se esfuerzan por darte la bienvenida.

Les puedo mostrar 100 fotos y esforzarme con un video para tratar de trasmitirles lo que aquí veo, pero me es imposible hacerles llegar las fragancias que se respira por todos lados. Sobre todo de la tiare –gardenia- flor y emblema oficial de la Polinesia. Lo primero que hacen los lugareños al levantarse...ponerse una flor de gardenia en la oreja y así andan todos en la calle, tanto mujeres y varones.

Es apasionante escuchar cómo se pobló esta parte tan aislada del planeta. Los primeros aborígenes melanesians llegaron del sudeste asiático desde Papua Nueva Guinea vía Indonesia hace 50.000 años. A lo largo del tiempo desarrollaron técnicas navales para ir cada vez mas lejos y así salvar las enormes distancias -hasta 3700 km- que hay hacia las islas del este. Un buen año –hace 4000- llegaron a Raitea (Archipielago Society Islands, Polinesia Francesa) y durante 1000 años saltaron a las actuales Cook Island, Isla de Pascua, Hawai y Nueva Zelanda.

Hacia finales de la edad media empezaron a llegar los primeros exploradores europeos: Magallanes descubrió un paso por América del Sur, Alvaro de Mendaña en su camino a Filipinas, capitán Cook desde Nueva Zelanda, Samuel Willis, Luis-Antonie Bougainville. Todos con la motivación de conquistar la inexistente “Terra Australis”, el mito del Gran Continente del Sur.

En esa época cuando tomaba fuerza la teoría que la Tierra era redonda, otra teoría aseguraba que en las antípodas habría otra gran masa continental que hacía de contrapeso de Europa, sino el planeta no se sostenía y se tumbaría. Este continente lo llamaron Terra Australis y muchos creyeron la leyenda que se trataba de un lugar lleno minas de oro, sirenas y deidades según los escritos del Rey Salomón. Ahora nos puede causar gracia pero los exploradores de la época arriesgaban su vida –y muchos encontraron la muerte- en largos viajes y estaban deseosos por descubrir este continente. La competencia por ser el primero era feroz.

Ahora todo es parte del mito, pero la magia sigue en la pintura, la escultura, la literatura y especialmente en el aire...como la fragancia de tiare.

Ia ora na!




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aeropuerto de auckland


tiare, el emblema de polinesia


cruzando la línea de cambio de día


recibimiento


zarpando de pape'ete hacia mo'orea, en el fondo


el dorm en la pensión que paré


el deck


la pensión desde los arrecifes


arrecifes adelante, hotel hilton al fondo


joaquín, un porteño de lomas que conocí en la pensión


alex, un estaunidense de chicago


intentando controlar el kayak


tiare o gardenia


lugareña con flor


frescoo


iglesia pintada


así se divierten los que tienen pasta


así se divierten los lugareños


y así me divierto yo con mi cámara sumergible


gardenias









EL MUNDO ES UN PAÑUELO

¿Cuántas veces habré dicho esto en este viaje? hubo muchos encuentros curiosos pero ninguno supera a Mo’orea.

Ya llevaba cuatro días de relax en este paraíso cuando ya estaba un poco aburrido de estar todo el día tumbado sin hacer nada productivo así que pienso “a ver si me pongo las pilas y me voy a caminar a esas montañas para sacar unas panorámicas”.

Así que con pocas ganas –muuucho calor y humedad, un sol que rajaba- armo mi mochila y parto en busca de un mirador que me indicaron. Ni bien comienzo a subir ya estoy empapado de sudor y me vienen las ganas de volver a la playa a mi posición horizontal, pero al final seguí caminando –y sudando- y por fin llegué al mirador con una vista impagable de la isla.



Saco 1000 fotos, me siento en una sombra a descansar y veo a un lugareño claramente polinesio con los típicos tatuajes aborígenes, armándose una corona de helechos. Es fin de semana y todo el mundo se pone flores y hojas en la cabeza, no usan sombreros sino naturaleza para protegerse. Me mira y me dice “ia ora na”.

Me acerco tímidamente –no quería molestarlo y no me gusta sacar fotos sin pedir permiso- y con un francés básico le pregunto si puedo sacarle una foto de los tatuajes. No muy convencido me dice que si. Le saco la foto y me quedo conversando 2 minutos sobre los diseños de tatuajes.



-”son con máquina o con bambú?” ya había visto tatuar con bambú en Tailandia.
-“ninguno de los dos” me dice “son con colmillo de tiburón” que parece que duele mas que parir un hijo.

Sin querer ser pesado le pregunto por trekings interesantes para hacer y me indica una huella que sube aún mas en la montaña. Nos despedimos y me voy. Inicio la caminata pero al final el calor y la humedad del mediodía me ganan y a los 30 minutos vuelvo al mirador. Toni –así se llama- me pregunta “¿y, que pasó?” y le digo que estoy vago. Le hizo gracia y nos pusimos a charlar ya esta vez en inglés –el único lugareño que conocí con inglés fluido- así que aproveché para preguntarle mas cosas.

A medida que charlamos me cuenta que estuvo de intercambio cultural en Argentina –bailes típicos del pacífico- y en Europa. Le comento que vivo en Barcelona y le pregunto si había estado por ahí y me dice que estuvo viviendo hace dos años en Barcelona, Valencia y Vigo. Empezamos a hablar en castellano que también era fluido.

Al final conoce mi barrio y hasta mi calle a la perfección, él mismo vivía en Ramblas Catalunya. Me cuenta que mientras estuvo allí jugó al rugby. Inmediatamente le pregunto ¿qué club?

-“UB, Universitat de Barcelona” me dice
-“Me estás jodiendo!!!, entonces lo conocés al Toni Roig, el Turco, Dani, Piloto, Camilo.
-“Seee, los conozco a todos, sobre todo al Toni, yo jugaba en el B”

Así que nos quedamos charlando largo rato y las coincidencias seguían apareciendo. Yo no podía salir de mi asombro.



¿¿¿Qué probabilidades hay de que después de 6 meses de viaje, en el culo del mundo en una isla en medio del Pacífico, se me ocurra agarrar mi mochila y salir en medio del sol en contra de mis ganas, subir una montaña que no va nadie y encontrarme con un lugareño 100% polinesio que fue a boludear un rato y resulta que conoce la ciudad donde vivo, mi barrio, mi calle, el club que sigo y hasta mis amigos???

Soy un analfabeto de las estadísticas pero si alguien puede calcular la probabilidad de que esto ocurra de nuevo me gustaría conocer ese número.




PURO CORAZÓN

Este post se está haciendo cada vez mas largo. Empecé a escribirlo y hace dos días ya lo tenía cerrado y estaba contento con lo que había podido transmitir...pero es que cada día me pasan cosas que no puedo ni quiero dejar de contarles.

Hoy me levanté tempranísimo: 5am. Un gallo cantor no me dejaba dormir mas pero apenas veo y estaba amaneciendo espectacularmente. Así que me voy al pequeño deck que tiene el hotel sobre el mar y me quedo contemplando el amanecer.


amanecer tremendo

Hoy es mi último día en Mo’orea y en Polinesia ya que esta medianoche tengo que tomar el avión a Santiago vía Isla de Pascua. Así que el día pinta largo y para pacientes, muchas horas aburridas de espera.

Un rato mas en la cama y ya me pongo a alistar todo. Cuando termino me voy a dar el último chapuzón en este paraiso y luego a la ruta bajo el sol con mi mochila a esperar el colectivo que tardó sólo 2 horas en venir. Llego al puerto, tomo el ferry que cruza a Tahití en 50 minutos y me voy a dar una vuelta por Pape’ete.


último chapuzón


colectivo al puerto

Quería ir a comer a unas “roulotte” que son unos furgones adaptados como cocina que sirven comida típica tahitiana y económica, pero se las encuentra en la costanera a partir de las 7 y era muy tarde para mi. No hay mucho mas para ver ya que es domingo y el calor matador, así que me tiro en un parque a dormir.

Me levanto y un poco aturdido me dirijo a una avenida donde supuestamente pasa el colectivo al aeropuerto...7 horas antes de mi vuelo ya que nadie sabe a qué hora dejan de pasar los colectivos y los taxis son prohibitivos por aquí. Tampoco nadie pudo decirme por dónde pasa el colectivo al aeropuerto así que estuve 1 hora dando vueltas y ya me estaba desesperando.

En una esquina estoy esperando un semáforo para cruzar cuando un lugareño y su hijo en una super 4x4 frena y me ofrece que si voy al aeropuerto me lleva ya que él vive en esa dirección. Sin dudarlo me subí y empezamos a charlar, le comento que soy argentino y bla bla bla. Me pregunta “a qué hora es tu vuelo?” y le digo que a la medianoche.

Inmediatamente la llama a la mujer y le dice que me lleva a comer. Así que al final conocí su casa con una vista espectacular, me di una ducha, conversamos, conocí a sus 3 hijos y compramos comida de una roulotte que quedaba a la vuelta, lleno de lugareños. SIMPATIQUISIMOS!! los mejores corazones que he conocido en este viaje, no podía creer que hace 30 minutos estaba en la calle sin saber dónde tenía que ir.


la casa de mis nuevos amigos, con mo'orea a la derecha

Comimos de todo, pero lo mejor es un pescado crudo con verduras y leche de coco que es una locura. Luego me trajeron hasta el aeropuerto (vino toda la familia conmigo) y en el momento de despedirme cada uno me iba regalando collares de flores y corales! tengo como 10 en total...sin palabras.


clarita y olivier, mo'orea al fondo

Nos despedimos después de muchos besos y apretones de manos y se fueron, yo me quedé con la boca abierta. Finalmente mi vuelo se retrasó 4 horas y los de Lan me trajeron a un Sofitel de lujo, desde donde les escribo el post.

Qué era lo que había hecho esta mañana???



yo con mis collares en el aeropuerto de tahiti